Carlos Ruano Llopis (1878 - 1950)

En la tarde del día 10 de abril de 1878, veía la luz en Orba (Alicante), el que con el tiempo habría de ser gran pintor y cartelista taurino, Carlos Ruano Llopis. Nacido en el seno de una modesta familia, sería el cuarto de siete hermanos que en su mayoría destacaron por sus excelentes dotes intelectuales. Tras la realización de los estudios primarios en su pueblo natal bajo la atenta vigilancia del que fuera su querido maestro de primeras letras D. Ismael Serrano, quien primero se percató de las innatas dotes pictóricas del futuro artista, se trasladó a Alicante donde junto a su hermano Pedro, iniciaría el Bachiller continuando y concluyendo los estudios en Valencia con excelente expediente académico. Ante la acuciante necesidad económica de la familia, como consecuencia de la prematura muerte de su padre, decide abandonar los estudios y colocarse en un taller de fabricación de abanicos donde al tiempo que con su salario contribuía a paliar las cargas familiares se iba perfeccionando en la técnica del dibujo. Posteriormente se matricula en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde irá mejorando la técnica del colorido y composición. En 1909 gana la medalla de oro en la exposición Regional, lo que le permite disfrutar de una beca para ampliar estudios en Italia. El tema taurino fue el que con más profusión llevaría el pintor a sus telas. A ello contribuyó indudablemente, su enorme afición por el mundo de los toros que no en pocas ocasiones le tentó a pasar a la vida activa y que solo la profunda devoción que sentía por la autora de sus días, le hizo desisitir de su decidido empeño en ser torero. En cierta ocasión en que Joselito " Gallo" contemplaba uno de los magníficos carteles del artista dijo: "El que ha pintado esto, sabe torear, aunque nunca haya toreado". En 1912 pinta un óleo con temática taurina y lo remite a la famosa Imprenta-litografia Ortega; al contemplarlo el propietario D. José Ortega, queda sorprendido por la fuerza y vivacidad de la pintura, llamando de inmediato al artista para ofrecerle trabajar para sus talleres. La pintura en cuestión sería litografíada al año siguiente y diseñada para la corrida de toros en la que el 16 de Octubre de 1913 se anunciaba la despedida de Ricardo Torres "Bombita"del mundo de los toros. Para la Litografía Ortega trabajaría Ruano en exclusiva hasta 1934 diseñando y realizando infinidad de encargos de asunto comercial. Pero en donde verdaderamente destacaría y sentaría cátedra sería con el cartel de temática taurina. Participó a lo largo de su trayectoria artística en exposiciones colectivas tanto de ámbito regional como nacional (Valencia, Albacete, Madrid) e individuales entre las que cabe destacar la de 1912 en Valencia, 1919 en Madrid, 1920 en Bilbao, 1928 en Valencia, 1929 en Marsella, 1930 en Paris, 1933 en México, 1938 en Caracas, 1939 y 1945 en New York, Filadelfia,etc. Fue Ruano Llopis un activo colaborador de diversos periódicos y revistas de la época en las que se insertaban las viñetas que ilustraban las críticas taurinas. Así periódicos como "El Mercantil Valenciano", "Las Provincias", "Eco de Levante", "La Voz Valenciana", "El Pueblo", etc o revistas como "La Garrocha", "El Clarín", "El Ruedo", "Nuevo Mundo", "Blanco y Negro", "La Esfera", etc dan testimonio de la prolija actividad pictórica del artista. Diseñó e ilustró además muchas de las portadas de libros sobre monografías taurinas, postalesa, barajas de naipes, etc. Desde 1930, mantuvo estudio abierto en Madrid, alternando la actividad pictórica entre esta capital y la valenciana, sin dejar de asistir anualmente a la cita obligada de la tradicional Feria de Sevilla, motivo de constante inspiración de algunos de sus obras. Por la sede madrileña pasrían grandes personajes de la época, tanto del mundo taurino como del ámbito político, cultural, etc para ser inmortalizados en sus lienzos; mereciendo destacarse en este sentido el que realizara a D. Niceto Alcala - Zamora, Presidente de la Segunda República Española y que en la actualidad cuelga en uno de los Salones del Congreso de los Diputados. Publica en 1931 su primer libro "Impresiones del Natural" editado por la propia Litografía Ortega y en el que se recogerían los diversos momentos de la lidia interpretados por los celebres toreros de la época. En 1933, ante la insistencia de los diestros Silveti y Armillita e invitado por el famoso semanario méxicano "Toros y Deportes" marcha a Mejico donde celebra una notable exposición pictórica con excelente éxito de publico y crítica. Tras su regreso a España, aún diseñaría los carteles de las corridas falleras de 1934, el de la "Grandiosa Corrida de Toros organizada por la Asociación de la Prensa" y el que anunciaba la reaparición del matador de toros Rafael Gomez Gallo. En 1934, perdería a su madre, la "Morena Garbosa", como cariñosamente la solía llamar; y esta circunstancia, unida a la añoranza del éxito y excelente trato que Mejico la había dispensado en su primera visita, propiciaría su segundo y definitivo viaje hacia la capital azteca. Alli continuaría con su labor pictórica predominando como siempre el asunto taurino pero enriquecido ahora con los nuevos motivos que suponían Los Rodeos Méxicanos y los Charros. Su frecuente correspondencia con los amigos de España le mantinían constantemente informado de los acontecimientos de nuestro país, remitiendo de vez en cuando algún boceto o pintura para conformar las portadas de los semanarios. Tambien desde Mexico seguia recibiendo encargos de la Litografía Ortega, cuyo sucesor en el diseño gráfico pasaría a ser Juan Reus. Hallándose en 1938 celebrando una exposición en Venezuela, recibío el encargo del gobierno de aquel país para pintar al Libertador Simón Bolívar lo que ejecutó con gran acierto y complacencia de sus mecenas. Su segundo libro "Mi tauromaquia", vería la luz en mexico en 1943, en una edición limitada, firmada y numerada con una excelente calidad técnica y artística. Trabajó así mismo para la industria cinematográfica de Hollywood, dirigiendo las escenas taurinas y diseñando los carteles anunciadores de la pelicula "Sangre y Arena" basada en la famosa novela de Vicente Blasco Ibañez e interpretada por Tyrone Power y Rita Haywoorth. Sus últimos años estuvieron colmados por el ferviente deseo de volver a España; un viaje que nunca lograría realizar a causa de la enfermedad que finalmente le llevo a la muerte el día 2 de Septiembre de 1950.

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