Jose Maria Vasquez (1765 - ?)

El último pintor de la colonia.
Xavier Moyssén

Pintor nacido en el último tercio del siglo XVIII y vecino de la ciudad de México. Según
Toussaint fue uno de los primeros pensionados de la academia de San Carlos de México, siendo discípulo de Rafael Ximeno y
Planes; recibió ofrecimientos para estudiar en Roma (que rechazó por estar casado) y una
obra suya, El Sacrificio de Isaac, fue enviada a la academia de San Fernando en 1796. Sus obras aparecen firmadas desde 1790.
Existe un magnífico retrato de 1783, firmado por Mariano Vásquez; ignoramos si se trate del
mismo artista o de alguno relacionado familiarmente con éste; nos referimos al retrato de don Antonio López Portillo y
Galindo, aquel famoso personaje universitario novohispano que sostuvo exámenes de doctorado en la antigua Universidad por
tres días consecutivos, según lo refiere Juan José de Eguiara y Eguren, conservado en el Museo Nacional del Virreinato en
Tepotzotlán.

José María Vásquez alcanzó el grado de académico de San Carlos y fue teniente de director de pintura; fue sucesor de
Jimeno, su maestro, como director de la academia, institución que le entregó al
escultor Pedro Patiño Ixtolinque. Según las noticias de Berlín, proporcionadas a Moyssén, en 1808 recibió 300 pesos por cinco
lienzos, y luego otra cantidad similar por un Santo Domingo y un San Pedro Mártir, destinados a la capilla de las Recogidas, en la
ciudad de México. Existen obras suyas en la catedral de México, como La última cena,
realizada en 1811, en la capilla de la Soledad; pintó retratos de virreyes para la colección del
ayuntamiento de la ciudad de México, como el retrato de Miguel de la Grúa y Talamanca, marqués de Branciforte y el de don Pedro
Garibay para la colección del antiguo Palacio Virreinal, hoy en el Museo Nacional de Historia. Donde también se conservan el
retrato del colegial Valentín García, en 1801, y el del niño Juan Crisóstomo Martínez, de la
misma fecha. Su retrato más famoso, sin duda es el de doña María Luisa Gonzaga Foncerrada y Labarrieta, de 1806, de la
Pinacoteca Virreinal de San Diego. Entre otras obras deben mencionarse las pinturas que
ejecutó para la iglesia de Loreto de la ciudad de México, en 1816 y que son tres grandes lienzos: La virgen de Guadalupe, San
Ignacio y Jesús entre los niños. Moyssén menciona un retrato que hizo para don Agustín de Iturbide en 1822, conservador en una colección particular de la capital.

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