Pintura al óleo sobre tela española, original del siglo XVIII con la iconografía de la Misa de San Gregorio el Grande. La imagen muestra el momento donde el Papa Gregorio se da cuenta que hay entre los feligreses de su iglesia una persona de poca fe y al pedir a Dios una señal para poder convencer a esta persona, Cristo apareció atado de manos y rodeado de instrumentos de la pasión para que toda la iglesia fuera testigo del milagro.
