Jose Maria Vasquez Oleo San Luis Gonzaga 1823 Pintura Colonial

Pintura al oleo sobre tela con la imagen de San Luis Gonzaga cuyos atributos identificados en la obra son el crucifijo en su mano, el cráneo, la corona ducal a sus pies, azucenas y su hábito talar con sobrepelliz de Jesuita. La obra es original de la época colonial mexicana y de la mano del afamado pintor José Maria Vásquez. Se encuentra firmada y fechada en 1823 en la parte inferior derecha.

Catalogo # 9406
Dimensiones: 21-3/4 x 16-1/4" (55 x 42 cm)
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Jose Maria Vasquez (1765 - ?)

El último pintor de la colonia.
Xavier Moyssén

Pintor nacido en el último tercio del siglo XVIII y vecino de la ciudad de México. Según
Toussaint fue uno de los primeros pensionados de la academia de San Carlos de México, siendo discípulo de Rafael Ximeno y
Planes; recibió ofrecimientos para estudiar en Roma (que rechazó por estar casado) y una
obra suya, El Sacrificio de Isaac, fue enviada a la academia de San Fernando en 1796. Sus obras aparecen firmadas desde 1790.
Existe un magnífico retrato de 1783, firmado por Mariano Vásquez; ignoramos si se trate del
mismo artista o de alguno relacionado familiarmente con éste; nos referimos al retrato de don Antonio López Portillo y
Galindo, aquel famoso personaje universitario novohispano que sostuvo exámenes de doctorado en la antigua Universidad por
tres días consecutivos, según lo refiere Juan José de Eguiara y Eguren, conservado en el Museo Nacional del Virreinato en
Tepotzotlán.

José María Vásquez alcanzó el grado de académico de San Carlos y fue teniente de director de pintura; fue sucesor de
Jimeno, su maestro, como director de la academia, institución que le entregó al
escultor Pedro Patiño Ixtolinque. Según las noticias de Berlín, proporcionadas a Moyssén, en 1808 recibió 300 pesos por cinco
lienzos, y luego otra cantidad similar por un Santo Domingo y un San Pedro Mártir, destinados a la capilla de las Recogidas, en la
ciudad de México. Existen obras suyas en la catedral de México, como La última cena,
realizada en 1811, en la capilla de la Soledad; pintó retratos de virreyes para la colección del
ayuntamiento de la ciudad de México, como el retrato de Miguel de la Grúa y Talamanca, marqués de Branciforte y el de don Pedro
Garibay para la colección del antiguo Palacio Virreinal, hoy en el Museo Nacional de Historia. Donde también se conservan el
retrato del colegial Valentín García, en 1801, y el del niño Juan Crisóstomo Martínez, de la
misma fecha. Su retrato más famoso, sin duda es el de doña María Luisa Gonzaga Foncerrada y Labarrieta, de 1806, de la
Pinacoteca Virreinal de San Diego. Entre otras obras deben mencionarse las pinturas que
ejecutó para la iglesia de Loreto de la ciudad de México, en 1816 y que son tres grandes lienzos: La virgen de Guadalupe, San
Ignacio y Jesús entre los niños. Moyssén menciona un retrato que hizo para don Agustín de Iturbide en 1822, conservador en una colección particular de la capital.